L I T E R A T U R   A L D I Z K A R I E N
G O R D A I L U A

 

 
 

                   - Orrialde nagusira itzuli
                   - Pott aldizkaria
                   - Ale honen aurkibidea

                   - Ale honi buruzkoak (azalaren irudia eta fitxa)

Aurreko artikulua— Pott bandaren praka (1979-uztaila) —Hurrengo artikulua




 

 

La hoz y los zarcillos

 

Ramon Irigoyen

 

                                        El que a Oscar Hierro mata

                                        a Oscar Wilde muere.

                                        (Homenaje a todos los Marx.

                                        Pintor que pintas ingleses

                                        píntame Engelsitos negros).

 

Como me he revelado medieval

—vivo a muy pocos metros del mercado—

escribiré con hoz y con zarcillos:

con la hoz de mi amo

—¿mis poemas en disco?—

y con los zarcillos de tu año.

Quítale el palo a esta eñe

y tirátelo y no seas mojigato.

Nada hay tan dulce como un beso

en donde nos perdemos los vill-anos.

Soy medieval y tengo el sabroso deber

de besarte la m-ano.

Si soy poeta tengo semilla de diablo.

Violo fecundo y me las piro;

y que la zurzan con bicarbonato.

Tuve unas relaciones muy placenteras

porque ejercí todos mis caprichos

con una mujer que nunca amé ni amaré ni amo.

Aunque por lo que al diablo le queda de ángel

si soy poeta

le agradezco mucho los servicios prestados.

Hay que bajarles las bragas

a todas las palabras del diccionario

y a todas las que están escondidas

en los rincones de los armarios.

A las palabras y a las palomas con sus pará-bolas

que yo a cuantas pude se las bajé

y a algunas las escondí

en estos asquerosos años.

Y como nos quitaron todo

por no coincidir en nada

—y aún menos en el quitar—

con quienes nos destriparon

por esta vez a la eñe

—a la eñe de asquerosos años—

me niego a quitarle el palo.

Quien reivindica la hoz

y los zarcillos del año

siempre será el enemigo

de esa gentuza vil

que tiene el culo en los labios

y no los labios en el culo.

Y como envilecen todo

también vuelven vil el ano

que es una parte tan noble

como el ojo de la mano.

Me está desviando del tema

la mala hostia que hago

al pensar en la tortura

en la tortura de mi pasado.

Calma, calma y volvamos a la cama

de la que estamos hablando.

Decía que a algunas las escondí

bajo la égida de aquel Rayo

tan campech-ano abierto y Franco

cuando sufrimos aquí la héjira

de los mejores ciudadanos,

y junto égida con héjira

con lo que logro una figura retórica que se llama

—y respirad covillanos—

que se llama paronomasia

porque en las arias de su testamento aquel Rayo franco

nos legó para lustros

la paranoia la menopausia la paranomasia

y la desgracia de los chistes malos.

Violo fecundo y me las piro

y me las piro

cuando me aburren con la malevolencia de sus témpanos.

Como diablo fecundo siempre

pero yo me niego a ser padre hasta de los abortos

de arcángeles del Vaticano.

Conmigo como hijo

ya es suficiente el fracaso.

Y que les zurzan a mi papá y al Papa

con cabellos de ángel

sus irrisorios omoplatos.

Y que ojalá se los cosan

con la Singer más loca de los confesonarios.

Me animaré a ser padre

cuando los niños nazcan de los nabos.

Y os bailo hortalizas cuando a mí los niños

me enamoran tanto

como las flores más cachondas

y los aviones de los orgasmos

porque no me gusta trabajar la lluvia

y mucho menos trabajar el campo.

Yo sólo crío en mi casa hélices

porque ya no estoy para trillar andamios.

Me animaré a hacer cacharritos

cuando en Herodes abdique Juan Carlos.

¿Quién que es, amigo Rubén,

quién que es no es malthusiano?: ¡el Rayo!

Y me animaré a traicionar a Malthus

por supuesto si antes consigo unos ingresos

de veterinario de dromedarios

que según el Ministerio de Hacienda

son nuestros únicos millonarios.

Dicen que dicen la verdad al fisco

porque se la contagian los aperos de los aldeanos.

A estos animales de médicos

les falta la sutileza de la mentira

que nos ennoblece a las mujeres y a los gitanos.

Si soy poeta soy diablo mujer

y diablo gitano.

Sólo me gustan las mujeres

y muchísimos pájaros.

Por ejemplo el mirlo gallego

—siempre que no sea rayoso—

y el tordo canario.

Casi me gustan los sosos de Madrid

y los madroños provincianos.

Violo fecundo y cuando me descuido

en la cima de sus picos me quedo enganchado.

Como ya somos medievales

y aquí todos estudiamos para diablos

vamos a empezar por bajarles las bragas

a todos los poemas contemporáneos.

Vociferemos por higiene.

¡Muera el Mester de Clerecía

que recluyó la poesía en los osarios!

Aquí sólo se trata de bailar y cantar

y sólo los juglares cantamos y bailamos.

Muera el Mester de Clerecía

que escribe poesía de santos

que escribe poesía de santos

que escribe poesía de santos

que escribe poesía de santos

porque tiene la memoria rayada por el Rayo

y porque negó el cuerpo

y todos sus adelantos

y todos sus prodigios

y todos sus abrazos

y no sabe de yerbas

ni cuándo se levantan

las nubes de les pájaros.

Ya somos medievales

y hablamos como locos con ovarios.

Reivindicamos nuestra locura

y a aullido limpio nos salvamos.

Y exigimos ser mujeres

porque por hombres nos han catrado

y no renunciamos a la vida

ni con los testículos ensangrentados.

Y que las mujeres sean hombres

porque también las han castrado

y que a la vez sean lo que son

maravillosas mujeres con sus pájaros.

¿Quién que es, colega Darío,

quién que es no es andrógino?: ¡el Rayo del Sapo!

Los demás lo somos todos incluido mi padre

que me negó y se negó a sí mismo

porque por hombre yo le daba asco.

Y él era de pueblo

y era tan macho...!

Salvo el Rayo todos somos andróginos.

Lo es hasta el chocolate del camposanto.

Si lo son el caracol y la lombriz de tierra

¿cómo no vamos a serlo los asnos?

 



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