L I T E R A T U R   A L D I Z K A R I E N
G O R D A I L U A

 

 
 

                   - Orrialde nagusira itzuli
                   - Garziarena aldizkaria
                   - Ale honen aurkibidea

                   - Ale honi buruzkoak (azalaren irudia eta fitxa)

Aurreko artikulua— Garziarena-11 (1994-ekaina) —Hurrengo artikulua




 

 

Confieso

 

Txori Garziarena

 

Trabajo en una profesión que tiene la ventaja de poderse abandonar de vez en cuando, en períodos no demasiado cortos. En el último de ellos descendí como en otros casos —la vida casi solitaria tiene algunas ventajas— a un, digamos, estado de baja actividad con predominio de lo cerebral autoinquisitivo; a mi edad, las antiguas preguntas: soy esto o lo otro, se puede poner un punto y empezar un párrafo nuevo, para qué aquello y hay energía o no para hacer preguntas nuevas... en general cuestiones vacuas, coincidiendo con el período de ruptura en que no trabajo, cuando no soy el ser habitual.

        Todo esto para decir que leía la biografía de Woody Allen de ediciones B (valga la marca en este caso) y que topé con una referencia a lo que yo creí la muerte/no muerte de un famoso saxofonista apodado Bird, término que según parece en inglés sirve para denominar a los pájaros.

        Argumentando a favor de la vida con un amigo le traje a colación la cita, recordando que según el pasaje del libro, a la muerte real de Bird habían salido a la calle sus seguidores con pancartas donde se decía «Bird vive». Este era mi recuerdo y esto malamente le conté.

        Luego, en casa, ya en período de trabajo, busqué la referencia tratando de confirmarla —algo me decía que mi recuerdo ocultaba algo— y para mi sorpresa y, hay que decirlo todo, también para mi vergüenza, encontré algo francamente diferente. Hablando de los chistes que Allen contaba en su primera época, en su época de chistoso —más tarde, su cine le ha hecho lo suficientemente molesto como para ser objeto de campañas descalificadoras bastante burdas, de «reality show» las llaman ahora—, decía el libro que el chiste en cuestión «hacía referencia a una chica con la que había estado saliendo, que llevaba tatuada la frase Bird Lives ("Bird vive" o "El pájaro vive")». La gente parece que no le entendía la gracia —tampoco tenían por qué saber que Allen tenía a Bird por el autor de la revolución en el jazz— y finalmente se decidió por hacer una referencia más explícita: la expresión Bird Lives estaba «tatuada en la cara interna del muslo» de la moza.

        No reivindico la calidad del chiste ni a su autor; reclamo vergonzantemente la atención sobre el carácter del recuerdo inicial, y en cómo el contenido sexual que subyace en la ambivalencia de la expresión tatuada es desplazado por la manifestación pública que actúa de tapadera.

        Si de una proposición particular pudiera deducirse otra de valor general, cosa que como es sabido no ocurre, estaríamos en fórmulas del tipo de lo que hay que compensar en la acción pública por no ser resuelto en el nivel privado y en una batería de cosas por el estilo, que no es el mío. Pienso en lo particular que es contiguo a otro particular y en el falso recuerdo como una traición tal vez radical: en este caso, la reivindicación de la vida en términos genéricos sirviendo a los intereses de su negación en su cara más real, seguramente, en su lado de mayor riesgo.

 



Literatur Aldizkarien Gordailua Susa argitaletxearen egitasmoa da.